Todos los 31 de Diciembre algún iluminado se le ocurre que va a ser El Fin del Mundo. Invariablemente fallan, pero invariablemente también cada vez se acercan más a la verdad, en caso de que el mundo tenga los días contados. ¿Qué escribirían algunos periodistas españoles sobre la llegada del Apocalipsis?
Arturo Pérez-Reverte (desde “Patente de Corso” de El Semanal)
“Mecagoendios, en la puta y en la Virgen del Carmen. Os lo dije, tontolabas; esta mierda se iba a acabar antes de un padrenuestro: El mundo se salvó cuando eramos un imperio, y nuestras galeras daban por el culo a la Pérfida Albión. Se acaba ahora cuando gobiernan una panda de pijos chupacirios, que no saben cargar un trabuco; claro que ellos nunca estuvieron conmigo en Sarajevo ochentaycuatro días sin comer ni beber. Suerte que soy amigo de Dios, desde nuestros tiempos en Palestina cuando esquivábamos balazos con el rabo y estaré en el cielo tomándome unos tequilas con él mientras repasamos fotos. Pero primero moriré, como murieron los valientes mercenarios de Aníbal en la batalla de Zamma, cuando les pasaron por la piedra los legionarios romanos. Porque así nos rendimos los cartageneros, con sangre, roña, eructos, y un gapo de odio al suelo. Vaspaña”
César Vidal (En “La Linterna” de la COPE)
Corrían los tiempos del emperador Domiciano, cuando Juan de Patmos, a la sazón San Juan Evangelista, escribiese su evangelio, el último de los 73 libros de los que componen la Sagrada Biblia. En él; describe con portentoso detalle e inspirado realismo, las catástrofes y desdichas que azotarán al mundo cuando las huestes del diablo campen por la tierra. Cuatro caballos anunciarían el fin del mundo; de colores rojo, negro, blanco y verde. No tendrá que ser muy sagaz el lector para advertir que esos colores son los símbolos de comunistas, anarquistas, pacifistas y ecologistas. Demás, es sabido y notorio que los caballos de raza árabes son muy veloces, por lo que no extrañaría nada que los Islamo-fascistas hiciesen galopar a todas esas ideas destructivas.
Son todos estos, enemigos de la Fé católica y del liberalismo económico, los que han provocado el cataclismo del fin del mundo. El Liceo, Paracuellos, Katyn o el Protocolo de Kyoto sólo fueron ensayos individuales de cada uno de estos grupos terroristas para acabar con la cristiandad. En el momento en que se unieron, gracias a Rodríguez Zapatero, confabularon mucho más eficazmente y organizaron éste asalto a las libertades y al estado de derecho sin parangón desde la Creación. Por cierto, mis amplios conocimientos y exquisita erudición no me dan para más, pero seguro que Darwin también es culpable de éste desaguisado telúrico.







