Ser idiota o parecerlo

Julio 17, 2008

Guille el gafe

Inauguro el panteón de héroes del blog con esta sección, los…

GRANDES PERDEDORES DE LA HUMANIDAD

Grande puede ser una palabra engañosa: la mayoría de los personajes de ésta sección son desconocidos y “grande” tampoco quiere decir que hayan perdido una vez a lo bestia; sino que se han dedicado a fracasar durante toda su vida.

Por otro lado, perder tiene sentido si has estado cerca de ganar; un perdedor (que puedo ser yo) que no ha hecho nada en su vida, no es un perdedor, es un mierda. Los grandes perdedores de la humanidad son grandes ganadores en potencia, que se han esforzado, pero la suerte no ha hecho más que escupirles en la cara.

Así, los protagonistas de ésta sección serán titanes capaces de soportar desgracia tras desgracia y no cejar en su empeño (a veces hasta riéndose de sí mismos). Vidas que sorprenden que no hayan conducido al suicidio. Destinos que de trágicos parecen surrealistas… y por qué no, divertidos. Publicaré una entrada sobre ellos cada jueves (mi gatillazo más famoso fue un jueves, emborrachadme y os lo cuento) hasta que me canse o se me acaben los perdedores.

El perdedor de hoy es…

GUILLAUME LE GENTIL

Guillaume Joseph Hyacinthe Jean-Baptiste Le Gentil de Lagalaisière (Al que llamaremos Guille a partir de ahora) nació un bonito 12 de Septiembre de 1725. Guille era aristócrata y podría haberse dedicado a vivir de las rentas, pero el chico tenía inquietudes y se hizo astrónomo. El inicio de su carrera fue bastante prometedor: descubrió unas cuantas nebulosas y fue nombrado Académico de las Ciencias de París. Pero ahí se acabó su suerte.

El del retrato en realidad es L’Hôpital, pero es que no hay fotos de Guille

Guille participó en un proyecto para medir la distancia del Sol a la Tierra, mediante la observación del tránsito de Venus en 1761, un mini-eclipse en el que Venus se interpone entre el Sol y nuestro planeta. Colaboraron muchos científicos de diferentes países y a él le correspendía la misíon de observar el fenónemo desde Pondychery, una colonia francesa en la India.

Salió de París en marzo de 1760 y en julio de ese año ya estaba en Isla Mauricio, frente a Madagascar. Mientras esperaba a otro barco que le llevase en la etapa final de su viaje a la India, se enteró de que Inglaterra había declarado la guerra a Francia. Por esa razón, no encontró ningún barco dispuesto a llevarle en una larga temporada, que Guille aprovechó para enfermar de disentería.

Pero por fin, consiguió salir de Mauricio en una fragata, que si no había dificultades le dejaría en Pondichèry a tiempo de observar el tránsito. Pero las hubo; cuando estaban a punto de llegar a su destino, los ingleses tomaron la ciudad y fusilaban a cualquier francés que osara entrar en la ciudad. Guille tuvo que volver a Mauricio, pero con tan mala suerte, que el día del tránsito le pilló en alta mar. No pudo tomar mediciones, porque el barco no paraba de moverse.

Después de encajar el fracaso, decidió que se quedaría por la zona a la espera de la siguiente oportunidad de observar el tránsito de Venus, ocho años más tarde. Para hacer tiempo, se dedicó a viajar por todo el Índico y a hacer mapas. Pondichèry volvió a manos francesas en 1763 y Guille dedicó un año entero a construir un observatorio para estudiar el fenónemo tranquilamente y con propiedad cuando se produjese. Y llego el día; había hecho un tiempo maravilloso las últimas semanas pero ese 4 de Junio de 1769 cayó una tormenta en Pondichèry, y con el cielo tapado por las nubes, Guille no pudo ver nada. La siguiente oportunidad sería dentro de más de un siglo. Había enfermado, atravesado penurias, guerras y trabajado como un loco durante 9 años para nada, pero ahí no acabaron sus desdichas.

Si el viaje de ida apenas duró unos meses, el que le trajo de vuelta a casa se alargó dos años. Primero le retuvo otro ataque de disentería que casi acaba con él, luego su barco naufragó por una tormenta y Guille tuvo que quedarse en las Islas Reunión vomitando agua salada, hasta que un barco español se apiadó de él y le llevó a Francia sin contratiempos en 1771. Cuando regresó a París después de 11 años, descubrió que todos le habían dado por muerto: su mujer se había casado con un amigo de la infancia, otro astrónomo ocupó su silla en la Academia y un montón de desconocidos se habían repartido su herencia.

Consiguió que el Rey le otorgase una pensión, se volvió a casar, tuvo dos hijos, y llevó una vida oscura hasta su muerte.

Fuentes:

http://en.wikipedia.org/wiki/Guillaume_Le_Gentil

http://www.cosmovisions.com/LeGentil.htm

7 comentarios »

  1. pobre hombre, y encima rescatado por españoles, con lo que nos odian los gabachos jajaja

    comentario por raskolnikoff — Julio 17, 2008 @ 8:21 pm | Responder

  2. Fueron felices y comieron perdigones? (En ese orden)

    comentario por Patricil — Julio 17, 2008 @ 8:49 pm | Responder

  3. Y todo sin prozac. Vaya putada.

    comentario por Edgar Rovira — Julio 17, 2008 @ 9:26 pm | Responder

  4. Me encanta la idea de esta sección de “Grandes Perdedores”. La historia de “Guille”, francamente no sé si es para reír o llorar…

    Yo como soy muy “¡#@|¬}” me río

    Estoy con Edgar en lo del Prozac, pero para mí que algo se tuvo que meter …

    comentario por Insomnia Delirata — Julio 18, 2008 @ 7:37 am | Responder

  5. Rasko: Bueno, el odio es mútuo. Ahora que sacas el tema con qué europeos nos llevamos bien? Irlandeses?

    Patri: No sé. En la wiki no lo dicen

    Edgar: Sin Prozac y sin Vodka con Sprite. Y sin Vodka con Sprite

    Insomnia Delirata: No sé qué drogas se llevaban en las islas del índico en el XVIII… Igual había lemures que si les chupabas te daban un buen viaje, ni idea. De todas formas Guille parecía un tipo sano. En el segundo enlace que os he pueto (en francés) vienen extractos de su diario.

    comentario por socioapatia — Julio 18, 2008 @ 12:34 pm | Responder

  6. ¿Y qué esperabas con ese peinado?

    comentario por David Callejo — Julio 18, 2008 @ 6:02 pm | Responder

  7. [...] Kevin O’Connell: el perdedor de óscars. [...]

    Pingback por Grandes Perdedores de la Humanidad III « Ser idiota o parecerlo — Diciembre 4, 2008 @ 10:15 pm | Responder


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